Mi padre era nazi

04/Abr/2011

BBC Mundo, Stephen Evans

Mi padre era nazi

Stephen Evans
BBC
Domingo, 3 de abril de 2011
El padre de Inge le contó orgulloso a su esposa los horrores de la guerra, en una serie de cartas que envío desde el frente ruso.
Inge Franken es una mujer jovial de unos 70 años que vive en un departamento de dos pisos en Berlín, Alemania. Por delante tiene una tarea, una misión: ir de gira por distintas escuelas enseñando a los niños la oscura historia de su país, y también la suya.
«Ella me decía: ‘ven, sientate. Te voy a leer las cartas de padre. Tienes que conocerlo porque él no está aquí y no sabes lo maravilloso que era»
En sus clases, muestra una fotografía en la que hay dos niños de no más de seis o siete años vestidos con el uniforme nazi. Inge está atenta a la reacción de los alumnos. En la foto, uno de los niños tiene el pecho hinchado de orgullo, el otro, en cambio, parece avergonzado. A los niños en clase les toca decidir cuál de los preferirían ser.
Si todo sale bien, los niños le dicen que van a preguntarles a sus padres qué pasó con sus familias durante la guerra. Inge siente que su lección los ha hecho pensar y hacerse preguntas.
Su pasado fue, justamente, lo que la impulsó a llevar a cabo este proyecto, un pasado escondido en una maleta y en la cabeza de su madre.
Inge tenía dos años cuando murió su padre, durante el sitio de Leningrado, por eso no llegó a conocerlo. Sólo supo de él a través de sus cartas, que su madre le leía cada domingo.
«Ella me decía: ‘ven, siéntate. Te voy a leer las cartas de tu padre. Tienes que conocerlo porque él no está aquí y no sabes lo maravilloso que era».
Cartas, de principio a fin
Inge descubrió la verdad sobre su padre cuando cumplió 40 años.
Pero incluso de niña, Inge notaba ciertas omisiones, cosas que su madre pasaba por alto. Y estas omisiones no la dejaron tranquila durante décadas, hasta que se convirtió en adulta. Cuando cumplió 40 años, le preguntó a su madre si podía leer las cartas completas.
Así fue como descubrió que los detalles que faltaban eran descripciones de hechos negativos o situaciones desagradables en las que su padre parecía estar implicado. Él era nazi y se había sumado a las filas del partido en 1993. También estuvo en el frente ruso y, claramente, involucrado en hechos terribles.
«Más de 30 miembros de la resistencia están colgados en los árboles», decía una de las misivas. En las cartas se traslucía un sentimiento de orgullo por las acciones de Alemania durante la guerra.
«Llamé a mi madre y ella me dijo. ‘Oh, Inge, no quería que leyeras estas cosas porque son terribles'».
Vergüenza
Con el paso de los años, la madre de Inge volvió, de alguna manera, a renacer. Cuando irrumpió la guerra, ella y su marido eran fervientes nazis, y cuando él murió ella lo lloró con orgullo.
«Mi madre era una viuda orgullosa porque era una viuda por el Füher, para el líder, para Hitler», dice Inge.
Ella tenía un certificado de las autoridades diciendo que su marido había muerto «luchando por la libertad de la Gran Alemania». Aún conserva fotografías de él, vestido en uniforme en el frente ruso, con el pecho henchido de orgullo.
Y luego, descubrió que lo había perdido todo: su casa, su marido y su ideología.
Y la vergüenza, gradualmente, se apoderó de ella, un poco ayudada por su hija. Cuando Inge le preguntaba sobre aquellos eventos mencionados en las cartas, no podía más que sentir vergüenza.
La conexión judía
En Alemania, hay más gente como Inge que busca conectarse con su pasado doloroso. Arthur Obermayer, judío, solía visitar el sur de Alemania con su esposa en busca de pistas sobre el pasado de su familia.
«En cada pueblo encontramos gente que trabaja de forma voluntaria preservando la historia y la cultura judía»
«En cada pueblo encontramos gente que trabaja de forma voluntaria preservando la historia y la cultura judía», dice.
«Y lo hacían porque sentían que como alemanes, era lo que tenían que hacer. Sentían que no había otra manera constructiva de responder por el pasado horrible de Alemania».
Arthur tiene grandes esperanzas para su país. Inge también. Dice que se está haciendo mucho. Y, aunque cueste, todos se están enfrentando con un pasado doloroso.